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29/06/2011
Valentía
por Daniel Marquez
Que en esta y en las próximas generaciones, se enseñen las vidas de los héroes valientes de Colombia en su mala hora, y que no quede en la memoria generacional, la vida y el nombre de los mafiosos y terroristas que la azotaron.
Que no se hable de Escobares ni de Gachas, que se hable de Galán, y su valentía inspiradora al enfrentar a la mafia que carcomía nuestro sistema político. Cuántas muertes, cuánto dolor nos hubiéramos evitado los colombianos, si hubiéramos escuchado su llamado a una política pulcra. Que se hable del ministro Lara y de su esfuerzo noble y definitivo por denunciar el narcotráfico con toda la determinación y el coraje propio de las causas honorables.
Que no se hable de Tirofijos ni de Jojoys, que se hable de Guillermo Gaviria y Gilberto Echeverri, y su grito valeroso de respeto por sus vidas y las de los soldados que los acompañaban, de su marcha por la paz y la no violencia, de su esfuerzo inmensurable por construir un país donde en vez de ruidos de fusiles, se escuche la voz inteligente del dialogo y el consenso. Que se hable de Antonio Roldán, un gobernador con carisma impregnable y actitud desafiante contra las mafias.
Que no se hable de Kikas ni Popeyes. Que en nuestra memoria quede la determinación de Francisco Santos para acabar con el secuestro, de librar a esta nación de ese agravio a la dignidad humana. Que se hable de los valientes generales Montoya, Padilla de León, Naranjo, Barrera y Ballesteros, que con pericia y coraje les ganaron mil batallas a las guerrillas y los paramilitares.
Que del dolor de este conflicto armado, salga una fuente inagotable de historias de valentía, no solo en la dirigencia, sino también en la cotidianidad: la valentía del profesor que dictaba clases en una comuna arreciada por la violencia, del agricultor que madrugaba a trabajar desafiando vacunas, del concejal que ejercía sus funciones constitucionales con empeño y amor por su tierra, del celador, que obligado por la falta de oportunidades, se ponía su uniforme para defender recintos urbanos contra un crimen que reinaba campante en las ciudades. Y la valentía más gloriosa, la de nuestros padres y nuestros abuelos, que decidieron criarnos en Colombia, contrario a lo que la lógica sugería; y así nos titularan como Beirut o Kabul, había en su conciencia una fe enorme en el futuro.




Marquinho, excelente invitación. No se puede perder la oportunidad de aprender de los héroes locales y reconocer su valentía. Eso sí, no se puede creer que todo muerto es un mártir y que todo mártir es un héroe.
Como que lo del optimismo implícito en el primer escrito resulto ser verdad. Buena esa Márquez!
Márquez, “Optimismo” y “Valentía” demuestran que en Colombia tenemos ejemplos suficientes para trabajar con positivismo y ganas por el país. Aunque en el mundo hay muchas más historias, conociendo las nuestras nos damos cuenta que nosotros podemos entrar en ella. Muchas gracias por trasmitir estos mensajes.
[...] mi comentario sobre este artículo publicado en El Cubo, por Daniel [...]
Daniel, ya que te montaste en ‘El Cubo’ y me dejaste con los crespos hechos (jajaja), se me ocurre mejor idea debatirte a fuego cruzado (como metafora de hacer ‘articles cross-referencing’) y asi levantar mas polvo (o uno que otro lector) de parte y parte. Asi que te hago mi comentario de forma abierta en ‘Opinion Personal’. Aqui te mando el link: http://www.loblancolonegro.com/2011/07/comentario/